Cosas horribles que una mujer sufre en el transporte público


En México el 50% de las mujeres son acosadas en el transporte público. Desde miradas, palabras y tocamientos inapropiados que las hacen sentir cada vez más inseguras y lo peor, es que el 70% de los mexicanos han sido testigos de ello, pero no se atreven a hacer nada.

Muchas de ellas, experimentaron acoso por primera vez cuando entraron a la pubertad. Niñas de 11 o 12 años cuya infancia les ha sido arrebatada al notar que un sujeto enfermo mira sus piernas cuando usan la falda de la escuela; pequeñas que aún van a la primaria, aprenden lo que es sentirse indefensas. Un miedo que quizá sentirán el resto de sus vidas ¿Y todo por qué? Por ser mujeres. 


Un día normal de acoso en el transporte público. 

11.- Te levantas y te arreglas. ¡Luces genial! Te gusta lo que ves en el espejo y te sientes hermosa. 



10.- Sales a la calle y te arrepientes de tu atuendo. 



9.- Escuchas silbidos a lo lejos. “Piropos” que nunca pediste. Palabras asquerosas… violencia verbal al fin y al cabo. Como si usar ropa linda y un poco de maquillaje mereciera un castigo. 



8.- Ves que un sujeto te va siguiendo con la mirada. Sus ojos se clavan en tu escote. Te sientes indefensa. 



7.- Ahora hay que esperar el transporte. Te subes y llega la peor parte: No hay asientos.



6.- Te toca estar al lado de un sujeto. Se va acercando cada vez más hasta que sientes su mano en tu cuerpo.



5.- Le dices que se haga a un lado y sólo se ríe diciendo “Uy perdón” Como si lo hubieras ofendido.



4.- En los peores días hay levantones de falda, insinuaciones sexuales o te toman fotografías sin que puedas hacer nada al respecto.



3.- Te sientes frustrada, triste, asustada y te da coraje. Ya no intentas pedir ayuda, porque sabes que nadie hará nada.



2.- Al día siguiente prefieres vestirte diferente. Adiós minifaldas, no más escote y tampoco maquillaje. Es mejor no atraer las miradas… 



1.- Pero para algunos parece que no es suficiente. 



El acoso NO ES TU CULPA. La víctima nunca es la que “provoca”. No es justo que te vistas para “que no te vean”, porque quien acosa puede controlarse, sólo decide no hacerlo, y tú no deberías pagar las consecuencias por su mente sucia y enferma. Pero lo peor es que las mujeres terminan acostumbrándose, apagando ese miedo justificando al agresor.

Los hombres acosadores deben aprender tres cosas:

Ella NO te lo está pidiendo

Ella NO lo está provocando 

Ella NO tiene que “taparse más” para no ser acosada 

Simplemente ELLOS tienen que aprender a respetar. Los hombres que acosan, que gritan vulgaridades y que manosean en la calle son los que necesitan ser detenidos. ¿Por qué seguimos pensando que las mujeres son las culpables? 

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