La razón por qué el hijo de Ronaldinho ocultó su parentesco


Ronaldinho fue un espectáculo de talento y de alegría, un jugador que salía a ganar, pero también a divertirse como si fuera un niño jugando con sus amigos en las calles de su natal Brasil. “Dinho” ha sido el mejor amigo que ha tenido la pelota, tenía una relación tan especial con el balón, que no parecía ser de este mundo, un talento que muchos afirman era superior al del mismo Pelé o Maradona.  


Hasta hace muy poco pensamos que habría que conformarnos con su recuerdo como parte de su legado, pero su hijo, Joao de Assis Moreira Mendes, ha decidido seguir sus pasos. 


Con solo 13 años Joao ha podido gozar de los frutos del éxito de su padre, por lo que ha recibido la mejor educación, ha estado rodeado de todos los lujos, ha viajado en limusinas, comido en los mejores restaurantes, conocido las mejores ciudades del mundo, y jamás ha tenido que sufrir una carencia, lo ha tenido todo. Pero desde niño soñaba con seguir los pasos de su papá, y sabía que a pesar del enorme peso que tiene el nombre Ronaldinho en la historia balompié, el camino no sería fácil, sabía que tendría que ganarse su propio nombre y su lugar en este deporte desde abajo, con esfuerzo, entrega  y dedicación. 



Joao estuvo preparándose en las categorías infantiles del Paris Saint Germain en Francia por varios años, pero estaba seguro que era momento de dar el siguiente paso. 



Así que le pidió a su madre que lo acompañara a probarse con las inferiores del equipo Cruzeiro, el sabia que si daba el nombre de su padre lo iban a escoger sin importar lo malo o bueno que fuera jugando por el solo hecho de ser hijo de uno de los mejores futbolistas del planeta. Él tenía la convicción de que si lograba quedarse en el equipo tenía que ser por mérito propio. No estaba dispuesto a que le regalaran nada, "le pedí a mi mama que me apoyara en mantener mi identidad en secreto, y le prometí que daría mi mejor esfuerzo para ganarme un lugar en el equipo". Por lo que se identificó como Joao Mendes, omitiendo su apellido paterno, y dejando que su talento, calidad y esfuerzo hablaran por él. 


El hijo de la leyenda inmediatamente cautivó la atención de los visores del club, quienes lo integraron al equipo sub-13 del Cruzeiro. Viendo en él a la próxima estrella del fútbol mundial.


Tiempo después la verdad salió a la luz, pero el parentesco con su padre ya no tuvo la menor importancia, al verlo con la pelota en sus pies  ya era imposible negar que era hijo del gran Ronaldinho.


"Estoy feliz con la transición, y espero que funcione bien y me estrené con el grupo. Fue muy rápida esta transición de pruebas hasta quedar con el equipo. Es una sensación única jugar en uno de los clubes más grandes de Brasil", reconoció Joao Mendes en una entrevista con Hoje em Dia.

Por el momento Joao tendrá que esperar a cumplir los 14 años para firmar su primer contrato como profesional, edad mínima permitida por la ley para poder trabajar con un club en Brasil. 


“Siempre fue mi sueño y debe ser su sueño también, el de tener un hijo jugador”, ha declarado el joven brasileño.

¿Será que estamos ante la continuación de una de las leyendas más grandes que nos ha regalado este deporte?

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