El aterrador caso de las hermanas Papin que no te dejará dormir


Conmocionó tanto al mundo, que aún hoy es tema de la psiquiatría, el Derecho, la literatura, el teatro y el cine. El crimen no deja de sorprendernos, y nos hace entender hasta dónde somos capaces de llegar los seres humanos.

Conoce la historia de las dos hermanas que perdieron la razón, y cometieron uno de los asesinatos más horrendos. En su momento estremeció a todo un país, hoy es muy probable que te estremezca a ti también. ¿Preparado? 

Sucedió en Le Mans, Francia, el 2 de febrero de 1933. Dos hermanas, empleadas domésticas de una familia, acabaron con la vida de la madre y la hija para la que trabajaban. De repente, todos los periódicos de la época, tenían la noticia como titular de sus primeras páginas.


Cuentan que la familia Lancelin, contrató los servicios de Christine y Léa Papin, dos muchachas de 28 y 20 años de edad respectivamente. Las hermanas eran tímidas, introvertidas, dóciles, y aceptaban sin reclamó su condición de empleadas.



Sin embargo, un pasado lleno de abusos, al parecer marcaron la infancia de estas hermanas, y los resultados serían espantosos.


Cuentan que era jueves en la noche. La plancha se rompió, y explotaron los fusibles de la casa. La señora Lancelin y su hija Geneviève regresaban de compras. Al llegar, Christine explicó muy apenada a su patrona, que no había podido acabar de planchar por lo sucedido, por lo que recibió un gran regaño.


"Cuando la señora regresó le informé que la plancha estaba descompuesta de nuevo (la habían llevado a arreglar el día anterior) y que no había podido planchar. Ella quiso lanzarse sobre mí, estábamos mi hermana y yo. Al verlo le salté a la cara y le arranqué los ojos con mis dedos."


Esto hizo estallar una bomba que venía llenándose de años de silencio, rencores y violencia, así que sucedió lo peor. Sin pensarlo, Christine y Léa respondieron enfurecidas, y sin la más mínima sensibilidad, les sacaron los ojos y mataron a cuchilladas y martillazos a madre e hija. Así lo contaron en el interrogatorio:

"Léa fue quien arrancó los ojos a la señora. Yo bajé a la cocina y cogí un martillo y un cuchillo."


El resto es historia tristemente conocida, lo mismo en el teatro que en la literatura. La escena del crimen era tan horripilante, que, hasta los investigadores, acostumbrados a todo tipo de crímenes, quedaron impactados.


Los cuerpos ensangrentados estaban tirados sobre la sala. Tejidos orgánicos cubrían las paredes y las escaleras. Un globo ocular intacto, con el nervio óptico completo como apéndice, es la muestra verdadera de lo sufrido por las víctimas en este inquietante caso.


Según las investigaciones y la propia autopsia, los ojos de las víctimas habían sido arrancados de sus órbitas cuando éstas aún se hallaban vivas, y con las manos como único instrumento.  Por si fuera poco, cuando llegaron los agentes, encontraron a ambas hermanas completamente sin ropa y abrazadas en la cama.


¿Qué lleva a un ser humano a asesinar así, tan salvajemente? La pregunta aún sigue sin respuesta, y entre tanto, el crimen nos sigue estremeciendo a todos. 


¿Acaso lo sabes tú? Comparte tus comentarios.
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