Mira por qué los plátanos ya no tienen semillas



El plátano es sin duda, una genial creación de la naturaleza por muchos motivos: es fácil de comerse, tiene un sabor dulce y es un delicioso bocadillo. Además, podemos disfrutarlo todo el año, ya sea durante el desayuno o para quitarse esos terribles antojos antes de la comida. Y claro, no es un misterio que el plátano es una fruta, incluso aunque no tenga semillas, pero... ¿siempre fue así?

De hecho no, pues aunque hoy, el plátano que todos conocemos no tiene semillas, el primer banano de la historia lucía muy diferente. De acuerdo a un documental realizado por la revista norteamericana Grub Street, el ejemplar más antiguo de esta fruta, fue descubierto en el sudeste asiático, y no era dulce y suave como lo es en la actualidad. Al contrario, pues tenía muchísimas semillas, además era pequeño y amargo, así como muy poco popular entre la población. 


Este fruto aún crece en esa zona, en estado salvaje, y dicha especie es conocida como Musa acuminata o plátano malayo; misma que es una de las frutas silvestres más antiguas que haya existido con más de 7 mil años de vida. Pero ¿cómo es que los plátanos dejaron de crecer sin semillas? 


La respuesta es bien simple, y aplica como en casi todas las transformaciones que hoy conocemos. La mano y la mente del ser humano fueron responsables de que aquel antiguo plátano pequeño y amargo, luzca hoy más grande, apetitoso, y claro, sin semillas.



El plátano estuvo a punto de su extinción en la década de los años 60, la causa fue el mal de Panamá. Un hongo muy fuerte, que al infectar los cultivos de plátano, es devastador. Se transmite tanto por suelo como por agua y puede permanecer inactivo en la tierra hasta 30 años, además es imposible para los agricultores saber sí sus cultivos han sido infectados.

En la epidemia de los años 60 el mal de Panamá afectó la mayoría de los cultivos en el mundo, destruyendo a la mayoría menos algunos en Tailandia, en donde pocos sobrevivieron en pequeñas plantaciones.

Por esta razón el hombre tuvo que modificar al plátano, para su propio beneficio, convirtiéndolo en una fruta que no necesita ser polinizada y que además, no requiere de semillas para crecer, sino de un tallo subterráneo o bulbo que se pone bajo tierra y se riega; tal como la jícama y la cebolla. 


Con el paso de los años, y a través de diferentes cruces genéticos, los humanos creamos frutas que a diferencia de la planta originaria de Asia, tiene una composición genética muy distinta. Esto ha vuelto a esta fruta mucho más grande y comercializable.



En otras palabras, hoy, los plátanos nacen de otros plátanos, como si se tratara de clones, pues no se necesita de semillas para continuar produciendo cada vez más frutas como estas. Ese es el secreto de su reproducción, y claro de su falta de semillas.


Por eso, cada vez que vayas al supermercado, o veas alguna publicidad en la que se utilice esta atractiva fruta, recordarás que algún día, no fue tan dulce, ni tan grande, y lo más interesante: nació con semillas.


Y si jamás se hubiera modificado esta fruta, hoy solo tendríamos plátanos pequeños, poco carnosos y super amargos ¿Te imaginas un desayuno sin esta deliciosa fruta? Etiqueta a ese amigo que no puede vivir sin plátano. Comparte tus comentarios.
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