¿Tu pareja te hace sufrir? La culpa ES tuya. Mira por qué y cómo solucionarlo.



¿Tu pareja te hace sufrir? Es difícil, pero a veces hay que dar un paso al costado cuando sabes que esa persona que parecía ser la indicada, no te valora como antes.

Mereces estar con alguien que se esfuerce cada día para tenerte a su lado. Todo lo malo que tu pareja te ha hecho, la forma en que te ha tratado, los rechazos, los mensajes no contestados, incluso esas dudas que te asaltan en la madrugada sobre si te es fiel o no, tú los has permitido; has llegado al punto en el que te aferras en mantener algo que no te hace feliz.

¿Quieres dejarlo o dejarla pero no puedes? Lo primero que necesitas es tiempo y comenzar a pensar en ti, no en los demás. Trabaja en tu autoestima y aprende a controlar tus emociones. Pregúntate ¿qué es lo que quieres?, ¿cómo es tu pareja ideal?, ¿la persona con la que estás cumple con ello? Si tú no te amas nadie lo hará.


Te diré cuales son los factores que no te permiten ser feliz plenamente: 

7. Baja autoestima.


¿Crees que no vales la pena? Deja de hacerte sentir menos, mereces a alguien que te impulse y te quiera por lo que eres. No puedes pensar que si dejas a esa persona nadie va a quererte porque no es verdad.

No necesitas la aprobación de los demás para ser feliz, tienes que aprender a decir “NO” sin sentirte mal. Es momento de que tomes las riendas de tu vida, retoma tus pasatiempos, realiza alguna actividad física, consiéntete y verás que la persona indicada llegará en su momento. 

6. No confías en ti.


Tal vez crees que no eres capaz de lograr lo que te propones, sin siquiera antes intentar algo ya estás pensando que vas a fracasar y eso ha impedido que dejes a esa persona. Piensas que no puedes soportar el sufrimiento de una ruptura y prefieres mantenerte en el mismo lugar, pero te aseguro que vas a conocer lo fuerte que eres cuando por fin te decidas.

5. Culpas a tu entorno.


Pretextos sobran, dices que eres así pues es la forma en que fuiste educado o educada, que quizá es tan solo una mala racha o simplemente no hay tiempo, todo esto intentando justificar tu sufrimiento: “la culpa es de los demás y no hay nada que yo pueda hacer”. Si bien es cierto que la familia, las amistades y el trabajo influyen en la relación, la decisión de afrontar cada situación es completamente tuya. Una cosa es buscar la solución y otra, evadir el problema.

4. Dependencia.


Toda la vida has dependido de otras personas, al grado de que hasta para ordenar del menú pides una opinión, odias tomar decisiones y si lo haces sin ayuda te sientes insegura o inseguro. Esto provoca que te vuelvas dependiente, necesitas a esa persona más de lo necesario, así que ya no ves tu vida sin él. La pregunta es: ¿estás con tu pareja porque en verdad la quieres o porque no te sientes capaz de hacer las cosas sola? 

3. Negación.


Te cierras a tal grado que no te das cuenta de lo que sucede a tu alrededor, bloqueas tu mente esforzándote por hacer creer a los demás que eres feliz. Prefieres pensar que los problemas para ti no existen, los dejas pasar antes que hablar por temor a fracasar. Pero ¿qué es lo peor que puede pasar?

2. En las buenas y en las malas.


Si bien es cierto que en una relación la pareja debe apoyarse en las buenas y las malas, existe una diferencia clara entre el apoyo y aferrarse a algo que por más que se ha intentado simplemente no funciona. ¿Cuánto tiempo llevan en la misma situación? Uno puede notar cuando el amor se ha terminado, las crisis no pueden ser constantes; de ser así estás en una relación tóxica y la única solución que parece viable es la separación.

1. Miedo a las emociones.


Existen personas incapaces de salir del círculo vicioso tan solo por el temor a sentir el dolor que una separación implica. Es imposible evitar el dolor, pero ciertamente es algo pasajero que lograra enseñarte a no volver a cometer el mismo error dos veces. Sentir dolor es positivo y necesario después de una relación; estarás mal porque amas a la persona, es el duelo que hay que vivir para sanar. No temas, eres lo suficientemente fuerte como para soportar que te rompan el corazón y tienes la capacidad para recuperarte y volver a amar.

Llegó el momento de ponerle una barrera a esos amores que son malos para ti, es tiempo de asumir la responsabilidad de tu propia felicidad. Levanta la cara y mira al futuro, ¡tú puedes recuperar la dignidad! Respétate para que la otra persona te ame de verdad. 

“Sé tan fuerte, que nada ni nadie pueda derrotarte nunca más”.
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