Decir adiós duele pero quedarse cuando ya no hay amor mata. Carta para decir adiós a quien ya se quiere ir.


Decir adiós suena tan fácil, pero a la hora de hacerlo siempre resulta complicado. Has amado tanto a alguien al grado de sentir que al separarte de él, tu corazón se rompe en mil pedazos, la respiración comienza a fallarte, tus brazos se han quedado sin fuerza y tienes un nudo en el estómago.


Todo parece tan doloroso pero necesitas entender que el amor no puede exigirse y es mejor alejarse cuando esa persona no tiene nada más por ofrecerte. Pero créeme, este no es el final pues algo mejor llegará a tu vida. Principalmente, antes de amar a alguien tu deber es amarte a ti mismo.


Suelta a quien no quiere quedarse y no malgastes tu tiempo pues no lo merece. Por más amor que sientas, nunca será suficiente para amar por dos personas, el otro también debe sentirlo con la misma intensidad. 


Y es que amar a una persona con todos nuestros sentidos y saber que no somos correspondidos es uno de los dolores más grandes que podemos sentir, especialmente si antes hubo amor y algo hizo que terminara. En este punto ya no tiene caso ver quién fue el culpable, sino cerrar ese ciclo y continuar nuestra vida.

Me gustaría compartirte una carta para decir adiós a un amor que no volverá a ser:

“Perdona que te escriba, tan solo quiero tener la oportunidad de despedirme. Te agradezco por todos los mensajes, los besos, las caricias, por el amor y por las veces que el amor nos hizo y nos deshizo; gracias por los momentos que pasamos juntos, lástima que todos ellos solo fueron instantes con los que buscabas cubrir tu soledad. Ahora todos ellos se han vuelto lindos, duros y tristes recuerdos. Me queda claro que me querías junto a ti, pero no en tu vida. Es una lástima que dos personas que mueren de amor tengan que vivir en un recuerdo y lo único que consigues decir es “éxito”. ¡En verdad que me hice ilusiones contigo, fueron tantas que olvide ser realista por una vez en mi vida. Pues, ahora entiendo que nadie se queda demasiado tiempo en donde no se siente querido, en otras palabras, donde sobra!

Contigo todo parecía tan distinto, te amé, era perfecto sentirte entre mis brazos, encajamos perfectamente y no podía esperar a escucharte decir “amor ¿me abrazas?”, escucharlo esa frase salir de tu boca era una de mis sensaciones favoritas. Me parece triste que cada vez que intento buscarte simplemente me dejas en visto o no contestas aún cuando apareces en línea. Te resulta tan fácil ignorarme (te sale genial) pero quiero que entiendas: ¡los problemas se solucionan hablando, no dejando de hablar!

Recuerdo el momento en que, con todo el nerviosismo del mundo, me decidí a pedirte que fuéramos novios. Mis piernas temblaban y por más que lo intentaba no conseguía controlar mis manos. Estaba consciente de que no sería fácil, conocía los riesgos de hacerlo y aún así los tome. Resulta increíble todo lo que se puede soportar solo por no querer perder a alguien.

Siempre busqué ser mejor, ser un hombre completo para ti y que te sintieras orgullosa de que fuera yo quien te tomara de la mano. Quise ser el hombre con quien decidieras estar en los buenos y malos momentos.

De corazón te digo que si me extrañas no dudes en hablarme, no importa que las cosas estén mal, sabes que me encanta escuchar el sonido de tu voz, aunque debo confesarte que no creo poder confiar en ti nuevamente. Mi puerta siempre estará abierta esperando el momento en que decidas afrontar la situación y venir a terminar las cosas que ya no tienen solución. Ojalá puedas decirme qué fue aquello que te hizo separarte de mí, para ver si hay algo en lo que tenga que cambiar, para no volver a vivir esto que ahora me hace sufrir.

Tan solo me queda dejarte ir pues cuando alguien no se quiere quedar no se le puede obligar a permanecer. No me esforzaré más, que en tu camino te vaya bien, lamento esa cobardía tuya pues no supiste valorar a un hombre que de verdad te amaba. Sin más qué decir, debo aceptar que te amo, pero me amo más a mi”.

Al escribir esta carta descubrí que también es necesario aprender a perdonar, no por los demás sino por uno mismo ya que el perdón te hará sentir libre. Tienes que enfocarte en ti, en tus seres queridos, en tus ocupaciones, y verás que poco a poco podrás superar esta situación. 


Para superar decisiones tan importantes como esta, nuestra mente debe ver y sentir que se hizo todo lo posible intentando conseguir el mejor resultado.


Agradece lo bueno y deja que se vaya lo malo. Hay personas que llegan a tu vida con una misión importante, pero eso no quiere decir que permanecerán en ella. Toma lo mejor y sigue tu camino. La realidad es que esta persona hizo algo bueno: te dio tu libertad para emplearla en alguien que sí te ame.
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